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El diario de Antoine Doinel

Apuntes de un escritor francés que jamás escribió sobre Francia

Tommaso Mulé, un economista delirante

Cuando era chico aprendí una máxima sobre el arte de contar historias que, como tantos otros lugares comunes de la “cocina literaria”, aparece aquí y allá cada cierto tiempo y con variada suerte: algunos escritores la aceptan, la incorporan a su baúl de creencias literarias y le rinden pleitesía; otros la rechazan, la incorporan a su baúl de sentencias prescindibles y sonríen un poco cada vez que los primeros la mencionan con respeto. Me refiero a la irritante “economía del lenguaje”, famoso mandamiento para la escritura de cuentos que trae a la mente otros conceptos preocupantes como la “brevedad”, la “condensación”, la “depuración”, y no menciono otros más en nombre de esa misma “economía” de la cual soy, aunque forzado, súbdito. El prestigio de tales ideas puede medirse por el número y la calidad de los grandes escritores latinoamericanos que las han recogido: en su Decálogo del perfecto cuentista, Horacio Quiroga afirma que “un cuento es una novela sin ripios”; en su propio y no menos difundido recetario de consejos, Julio Ramón Ribeyro recomienda que “en el cuento no deben haber tiempos muertos ni sobrar nada”, porque “cada palabra es absolutamente imprescindible”. El mismo Cortázar condensó estas reflexiones en su célebre imagen del “knock-out”. Incluso Borges, escribiendo sobre La invención de Morel, sugirió que la novela era “un objeto artificial que no sufre ninguna parte injustificada”. Y por último, Ricardo Piglia los cifró a todos ellos en su tesis sobre las dos historias simultáneas que siempre relata cada cuento.

(seguir leyendo en los noveles.net)
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6:25 p. m.

Amigos, vengo pensando que deberíamos apostar por algún escritor aún no consagrado, como hacen Jorge Lafforgue (ya que mencionan a Borges, Cortázar y Quiroga en esta página) o Jorge Nedich (dos veces finalista Premio Planeta de Argentina) con Daniel E. San Martín (¿acaso no es lo que hizo Borges con Cortázar?).
Los espero en mi blog, para que me hagan conocer a sus buenos escritores aún no difundidos.
¡Besitos!
Lau.    



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