<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/plusone.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID\x3d10113008\x26blogName\x3dEl+diario+de+Antoine+Doinel\x26publishMode\x3dPUBLISH_MODE_BLOGSPOT\x26navbarType\x3dBLUE\x26layoutType\x3dCLASSIC\x26searchRoot\x3dhttp://luishernancastaneda.blogspot.com/search\x26blogLocale\x3des_ES\x26v\x3d2\x26homepageUrl\x3dhttp://luishernancastaneda.blogspot.com/\x26vt\x3d5526237926896174234', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

El diario de Antoine Doinel

Apuntes de un escritor francés que jamás escribió sobre Francia

Última voluntad

viernes, septiembre 30
Antoine Doinel, héroe por excelencia de Truffaut, apareció en cinco películas del director francés: Los 400 golpes, El amor a los veinte años, Besos volados, Domicilio conyugal y El amor en fuga. En cada una de ellas lo vemos en distintas etapas de su tragicómica vida, desde una infancia difícil dominada por el desamor de su madre y la rebeldía contra las instituciones carcelarias como el colegio y la prisión, pasando por diversas relaciones amorosas de juventud que incluyen un matrimonio y posterior divorcio con Christine Darbone (en la foto), hasta alcanzar una culminación literaria y vital mediante la escritura de una novela autobiográfica de corte romántico y decididamente anacrónico. Después de tener cientos de oficios como Ribeyro, de tropezar una y otra vez con sus propias debilidades y de enamorarse (nunca con éxito) de las actrices más bellas de Francia, es difícil imaginar qué le faltaba hacer al pequeño y nervioso escritor. Dicen que alguna vez declaró: "Quiero escribir un blog".
Esta es su oportunidad de fracasar otra vez.

La pieza desconocida

Antes de mi primera partida, los grandes me enseñaron las reglas del juego. “No eres peón”, me dijeron, “así que nada de dar saltitos. Tampoco eres torre, así que cuidate de las zancadas largas. Las diagonales son territorio de los alfiles y ellos odian ser interrumpidos. Si fueras caballo, te dejaríamos trazar eses, pero sabes bien que no lo eres. El rey es una dama coja y la dama es un rey con alas, dos cosas que no te corresponden”. “Entonces”, les pregunté sorprendido y un poco furioso, “¿quién soy yo y cuáles son mis funciones?”. “Tú tranquilo. Cuando llegue la hora tu instinto dictará las respuestas”.
Llegó el gran día y yo seguía tan confuso como siempre. Las pálidas, nuestra rivales de toda la vida, estaban perfectamente alineadas y nos miraban con sorna y compasión. Las primeras movidas se sucedieron sin novedad, en esa calma aburrida que acompaña los inicios. Yo seguía las acciones de mis compañeros desde atrás, apostado como un testigo inútil, hasta que el caballo izquierdo me guiñó el ojo y supe que era mi momento. Di un pasito y me quedé congelado. ¿Qué hacer ahora? “Ni modo”, pensé, “el todo por el todo”. Presa de una rara excitación, cerré los ojos y me lancé. Todo habrá durado una fracción de segundo, pero cuando los abrí estaba al otro lado del tablero, bajo la mirada feroz de una torre nívea que parecía a punto de aplastarme.
Fue mi última partida. Después de la derrota me jubilaron.

(Cuento publicado en Gambito de peón).

Más rápido que un knock-out

jueves, septiembre 29
El escritor peruano Ricardo Sumalavia dirige un nuevo blog llamado Gambito de peón que se dedica a publicar microficción, es decir, ni siquiera cuentos cortos sino cortísimos, prácticamente invisibles. En mi opinión, este género alcanza sus mayores logros cuando se desliga del "efectismo" al que parece conducir una brevedad mal entendida, erróneamente dispuesta al knock-out fácil, y asume una comprensión de lo "breve" como lo "punzante", la punta del ice-berg (nostalgias hemingwayeanas de lado) que aguijonea al lector y le inocula el germen de una realidad más vasta. Pero los colaboradores del blog (entre los cuales me cuento) quizá no compartan este punto de vista, así que mejor visiten la página para darse una visión menos restringida del tema.