<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/plusone.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID\x3d10113008\x26blogName\x3dEl+diario+de+Antoine+Doinel\x26publishMode\x3dPUBLISH_MODE_BLOGSPOT\x26navbarType\x3dBLUE\x26layoutType\x3dCLASSIC\x26searchRoot\x3dhttp://luishernancastaneda.blogspot.com/search\x26blogLocale\x3des_ES\x26v\x3d2\x26homepageUrl\x3dhttp://luishernancastaneda.blogspot.com/\x26vt\x3d5526237926896174234', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

El diario de Antoine Doinel

Apuntes de un escritor francés que jamás escribió sobre Francia

Martín Adán y el viaje de las palabras


Adán Martín, presidente del Gobierno de Canarias

Nadie que conozca un poco el mundo de los weblogs dedicados a la literatura podrá negar que uno de los sites más peculiares es la página de coincidencias y datos extraños del escritor judío Jakob Firsch. Si bien el diseño del blog parece primitivo y poco sofisticado, limitación que lo diferencia de otras páginas de escritores más atentos al aspecto gráfico, Firsch es de los pocos que no caen en el difundido vicio de tratar de escribir "de acuerdo con las circunstancias". El lenguaje es tan poco interesante que en ocasiones el visitante cree estar leyendo textos producidos por una solitaria máquina de escribir. Se puede especular sobre la posibilidad de que un lector poco informado que llegue a la página de Firsch sin conocer previamente su vasta obra narrativa pueda pensar que se trata del weblog de un detective de la información, un coleccionista de objetos imaginarios que se limita a desperdigar datos ocultos sin prever sus posibles consecuencias ni preocuparse por las maneras de la literatura.
Hace unos meses visitaba la página de Firsch y me encontré con un extraño post que llevaba este título: "Adán Martín aboga por erradicar la violencia de género desde los colegios". Me llamó la atención el nombre del personaje y decidí seguir leyendo. Era el fragmento de una noticia e incluía además un link al diario ABC. El texto decía: "El presidente del Gobierno de Canarias, Adán Martín, consideró este miércoles que la violencia de género sólo se podrá erradicar completamente si se consigue que desde niños se conciba el respeto a la vida como algo fundamental y confió en que el Archipiélago algún día sea un ejemplo mundial en el tema". Eso era. No hallé comentarios ni explicaciones. Un clásico texto de Firsch, que se caracteriza por su amor a la información y su odio al lenguaje. Recuerdo novelas suyas que son prácticamente transcripciones de textos ajenos en las cuales quizá se pueda desentrañar, aunque nadie lo ha comprobado, una breve cita textual de Philip McGrath. El texto terminaba con un fragmento de las declaraciones del presidente Adán Martín: "Manuel Firgas, el jefe de policía de Tenerife, ha hablado conmigo personalmente y me ha asegurado que tomará medidas para evitar que se siga produciendo esta forma de violencia". Firsch no decía más. Lo único destacable aquí – lo único que yo podía comprender – era la curiosa inversión del nombre del reconocido poeta peruano Martín Adán, y su atribución a una persona que nada podía tener que ver con él.
Días después encontré un segundo post titulado: "Adán Martín confirma que el mando aéreo canario prestará apoyo en las maniobras militares de Estados Unidos y Marruecos". Según lo que pude entender, el presidente del Gobierno de Canarias confirmaba que el mando aéreo canario había sido requerido para prestar apoyo a las maniobras militares navales de Estados Unidos y Marruecos en aguas internacionales cercanas de la costa alauita, entre el 10 y el 17 de julio del año en cuestión. El jefe del Ejecutivo secundaba el mensaje tranquilizador del Gobierno estatal y confirmaba, además, que dichas operaciones se celebrarían entre Agadir y Casablanca. Ante la duda de que se pudieran volver a producir afecciones medioambientales, como la muerte de algo más de una decena de cetáceos frente a las costas de Fuerteventura y Lanzarote, ocurrida en septiembre de 2002, Martín respondía: "Creer todo lo que dice en el momento mismo en que lo dice quizá no sea lo más adecuado en este caso". Sin duda era una declaración extraña para un presidente. No tenía relación con la pregunta que le hicieron. ¿Y creer todo lo que dice quién? Era una respuesta sin contexto. Quizá ese fuera el sentido que Firsch quería hacernos ver, cómo las palabras más concretas pueden asumir un significado distinto. Pero no había forma de saberlo.
El tercer post decía: "Adán Martín cuestiona llegada de barco de inmigrantes". Martín aseguraba que la llegada a Tenerife de un barco con 227 inmigrantes a bordo planteaba, más allá de un problema de inmigración, una cuestión de seguridad de las costas de las Islas. Como en los dos primeros posts, el esquema era el mismo: el título de la noticia, el link a ABC o El País, una breve explicación de la misma y las declaraciones de Adán Martín, que esta vez decía: "Por lo tanto, el más seguro de los hombres es aquel que golpea la sombra con sus rodillas y dice que no". Como en el caso anterior, era imposible ver una relación. Quizá se trataba de una arenga del presidente, que instaba a los ciudadanos a protestar contra la llegada del barco. Sin embargo, estas no parecían las palabras de un dignatario. Tenían una cualidad aforística, un aire de incoherencia casi lírica que resultaba impropio, incomprensible en alguien como el presidente del Gobierno de Canarias, que ahora venía a ser una especie de gemelo perverso del poeta peruano. Entonces, eso era: mis conjeturas no anduvieron descaminadas cuando intuí que Firsch quería plantear una reflexión sobre el aspecto impredecible del lenguaje. Hacía desvariar a Martín, sacaba sus declaraciones de contexto para demostrar alguna tesis demasiado vaga aún para que yo me atreviera a formularla antes que su autor lo hiciera. Acostumbrado a las novelas de Firsch, decidí armarme de paciencia y empecé a visitar su página con cierta frecuencia en busca de alguna clave.
La respuesta – o aquello que, según Jakob Firsch, es una respuesta – no tardó en aparecer. "Las claves del discurso de Adán Martín", se llamaba el post. Presentaba una serie de claves o consejos del buen político, como una suerte de manual. Cito las claves que encontré:
Clave número 1: La normalidad política es aburrida.
Clave número 2: El eje transinsular de transporte es una prioridad.
Clave número 3: La situación de la vivienda pública como problema de todos.
Clave número 4: La sanidad.
Clave número 5: La educación de los hombres del mañana.
Clave número 6: Infraestructuras comunales y privadas.
Clave número 7: Las palabras ajenas son magníficas.
La clave número 7 perturbó mi imaginación. Como muchas de las declaraciones de Martín, carecía de un sentido obvio. Ni siquiera parecía real. Pensé que Firsch estaba manipulando la información, cambiando algunos datos para hacerlos encajar en sus elucubraciones. No había antecedentes de un recurso semejante en su obra narrativa, pero nada costaba probar. Para despejar mis dudas visité el link de ABC y descubrí que Firsch no mentía. Por el contrario, era escrupulosamente honesto, y en más sentidos de los que pude haber sospechado entonces. Cualquiera que tenga la fuerza de espíritu suficiente para internarse en la página del escritor puede comprobar que su amor por la información es como un imperativo que le impide tergiversar la veracidad de las palabras. El realismo perfecto, diría yo: fidelidad al discurso antes que a los hechos.
Después del cuarto post, estas pesquisas mías quedaron más o menos en el olvido. Volví a visitar en varias ocasiones la página de Jakob Firsch, pero no encontré más alusiones a Adán Martín. Los herméticos envíos del escritor cesaron por completo y, hasta ahora, no tengo noticia de que se hayan reanudado. Durante un tiempo me sentí burlado, como si la súbita revelación que esperaba fuera solo una jugarreta del autor para mantener en vilo a sus lectores y dejarlos confundidos para siempre. Como un libro cuyo autor hubiese muerto poco después de su publicación y ya no quedara nadie para aclarar las inevitables preguntas.
El misterio se resolvió hace poco. Con motivo de un trabajo académico sobre la obra del poeta Martín Adán, yo visitaba una Biblioteca en busca de fuentes. En la revista Amauta #10 (Lima, diciembre de 1927), p.16, encontré un fragmento de La casa de cartón que fue omitido en la primera edición del libro y que yo nunca había leído. Es un fragmento breve, probablemente el último que escribió Adán para su Casa. Carece de lujo metafórico, pero es una lección para cualquier escritor que desee aprender el arte de resumir el espíritu de un personaje en solo unas pocas líneas. De un tal Lucho Mos se dice lo siguiente: "Era terriblemente socialista; llevaba una caricatura verduzca de Marx y una lista de ajusticiables en la cartera; no oía misa los domingos y fiestas de guardar, aunque comulgaba en la cuaresama". Más allá de esto, la escritura es definitiva, como si fuera consciente de su propia mortalidad. Queda claro que es el final, la conclusión de un libro que puede volverse a leer, pero que nunca se volverá a escribir. De manera que así terminaba La casa de cartón y yo había tardado demasiado en descubrirlo. Copié el fragmento a mano: "¿Cuáles era nuestras ideas?", comienza, y "La verdad, no las teníamos". El final es muy bello: "Manuel creía todo lo que decía en el momento mismo de decirlo, y era, por lo tanto, el más seguro en sus palabras, ajenas pero magníficas". Al terminar de copiar esta oración, algo despertó en mi memoria. No supe qué había sido hasta esa noche, cuando visité la página de Jakob Firsch y revisé, guiado por una corazonada, los posts dedicados a Adán Martín.
"Manuel Firgas, el jefe de policía de Tenerife, ha hablado conmigo personalmente (...)". "Creer todo lo que dice en el momento mismo en que lo dice quizá no sea lo más adecuado en este caso". "Por lo tanto, el más seguro de los hombres es aquel que golpea la sombra con sus rodillas y dice que no". "Clave número 7: Las palabras ajenas son magníficas". Eran las declaraciones del presidente Adán. Estoy seguro o me parece que fue la clave número 7 la que desató el viaje de las palabras a su contexto de origen. Una a una, las palabras fueron asumiendo su verdadero lugar, su correcta organización. Manuel Firgas, es decir Manuel, había creído (siempre creyó) en todo lo que decía en el momento mismo en que lo decía, y era, por lo tanto, el hombre más seguro en sus palabras, todas ellas ajenas, magníficas. Eran, pues, las palabras de Martín Adán llevadas, por encima del tiempo y del océano, a una nueva residencia, a unos labios distintos que las fueron pronunciando poco a poco, sin darse cuenta, en ocasiones distintas y en preciso desorden, quizá durante un aburrido discurso político o al responder las preguntas de un periodista, hasta dar con la solución del misterio, con las últimas palabras de un libro. Las pobres palabras finales de un libro, vagando sin destino por fronteras invisibles, buscándose unas a las otras, hasta acomodarse una vez más con la torpeza y el descuido del azar que las reúne. Como una novela de Jakob Firsch, recuerdo que pensé, el gran escritor, sobrecogido por un tumulto de sentimientos que no atino a enumerar.
« Home | Next »
| Next »
| Next »
| Next »
| Next »
| Next »
| Next »
| Next »
| Next »

7:45 p. m.

sr.
aunque me atrapó la narración,
coincido con algunos comentarios colocados anteriormente en este weblog: muy largos para pc .
el lenguaje virtual no es necesariamente transcribir lo mismo que hubo en una hoja de papel a la pantalla . los contextos cambian .    



1:00 p. m.

sr.barrunto: en realidad soy nuevo en esto de los blogs y le agradezco sus comentarios. Tomo nota. Luis Hernán Castañeda    



4:24 p. m.

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.    



» Publicar un comentario