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El diario de Antoine Doinel

Apuntes de un escritor francés que jamás escribió sobre Francia

La habitación cerrada: Ciudad de Cristal y Mulholland Drive

Nueva York

Casi al final de Ciudad de Cristal, una de las mejores novelas de Paul Auster, Daniel Quinn, el detective protagonista, pierde el rastro de su caso y termina volviéndose loco. Virginia Stillman, la mujer que lo contrató para proteger a su esposo Peter de las secretas intenciones del padre de este, deja de contestarle el teléfono y nunca más volvemos a saber de ella. Peter Stillman padre, el erudito demente al que Quinn ha estado siguiendo en las últimas semanas, desaparece sin dejar rastro y luego nos enteramos de que se ha suicidado.
Aparentemente, ya no hay más por hacer. Quinn debería regresar a su casa y decirse a sí mismo que todo ha terminado. Sin embargo, el caso que empezó como una farsa, como una impostación o un juego de identidades cambiadas, se ha convertido en una cuestión personal y el detective es incapaz de dejarlo, porque esto implicaría perderse a sí mismo. Quinn decide montar guardia las venticuatro horas del día frente al departamento de Peter y Virginia Stillman para socorrerlos en caso de peligro. Se transforma en un mendigo, pierde la razón de tanto observar las imperceptibles evoluciones de las nubes en el cielo. Finalmente, tras varios meses de espera sin sentido, se queda sin dinero y decide volver a su departamento. Allí descubre que hay una nueva inquilina viviendo en su propia casa y entonces se da cuenta de que lo ha perdido todo, que no es nadie en absoluto.

Los Ángeles

En una escena que trabaja con claves muy parecidas, casi a la mitad de Mulholland Drive, la película de David Lynch, el espectador descubre que todo ha sido un sueño. Como en el cuento cortazariano La noche boca arriba, la realidad no es lo que parecía ser. Betty, la mujer que ha estado soñando con la posibilidad de recuperar la ingenuidad de sus fantasías, se llama en realidad Diane y es una mujer arruinada como actriz y como amante, además de ser una asesina y una suicida en potencia. Frente a la crudeza de su vida real, Diane logra imaginar una existencia alternativa en la que puede salvar a la mujer que ha mandado asesinar, Camilla Rhodes, su propia ex-novia, a la que además todavía ama.
En el sueño, todo es distinto y mejor, pero falso al fin y al cabo. Diane no es Betty y en el fondo es imposible que lo ignore. Los Ángeles puede ser una ciudad limpia y soleada en la fantasía, pero la corrupción reinante en los estudios de cine es un hecho que no puede soslayarse. Así, ella se transforma en detective. El caso es su sueño y despertare es la solución del caso. En su intento por salvar a Camilla (que en el sueño asume la falsa identidad de Rita y no ha muerto asesinada por Diane, sino que ha sufrido un accidente automovilístico que le ha hecho perder la memoria), por descubrir la identidad verdadera de su amante, Betty también se busca a sí misma. La escena clave es la llegada de ambas, Betty y Camilla, al departamento de una tercera mujer que se llama Diane, y que en realidad se trata de la misma Betty que proyecta sus temores sobre un fantasma inexistente. Así como Quinn en Ciudad de Cristal, Betty regresa a su propio hogar, pero solo para descubrir que a ella sí le pertenece. Despertar del sueño es reconocer la identidad del que sueña, reconocer su frustración como actriz y asumir la responsabilidad de haber asesinado a Camilla. Todo esto se presenta bajo el modelo del relato policial, donde el caso es la búsqueda, conducida por quien sueña, de despertar a la realidad y aceptar el nombre justo de las cosas.

En un sentido distinto, Quinn también se busca a sí mismo. Salvar a Peter Stillman es tener la segunda oportunidad de salvar a su hijo muerto, y entablar una relación sentimental con Virginia es como volver a ver a su esposa ausente. Quinn deja su departamento, su carrera de escritor y sus libros de Edgar Allan Poe porque todo ello forma parte de una identidad que odia, de una persona que quisiera dejar de ser. En realidad, lo que busca es resucitar el pasado, ser el hombre que ya no es. Por esa razón, cuando regresa a su hogar después de haber montado una admirable vigilancia frente al departamento de los Stillman y encuentra que una nueva inquilina se lo ha arrebatado, no cae en la desesperación. Más bien, opta por regresar de inmediato a su puesto de vigía, a pesar de que sabe que nadie lo está esperando, porque quizá sea justamente eso lo que anhelaba en secreto. Quizá también Diane, mientras soñaba con un Hollywood perfecto y con resucitar la pasión de Camilla, tampoco estuviera tan satisfecha, tan segura de desear la tramposa felicidad que nos ofrecen los sueños. Estar pendiente de Peter y Virginia le permite a Daniel Quinn retirarse del mundo y desaparecer del todo; despertar de su ingenuidad y reconocerse como Diane, la pobre y fracasada, es la salida que Betty ha estado buscando para combatir la dulzura de su pesadilla. Quizá la fantasía de volver al pasado o de admitir el presente no sean sino otra metáfora de la imaginación que se consume a sí misma, cuando solo la crueldad y la belleza del mundo real logran satisfacer nuestros deseos más íntimos.
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5:32 p. m.

No. No. No.
http://barrunto.blogspot.com/    



11:59 p. m.

Te informamos que este blog ha sido aceptado en el directorio de blogueratura.com, el lugar de la literatura independiente.
Encontrarás los botones de enlace en http://www.blogueratura.com/Botones.htm
no olvides colocar uno en el blog para que tus lectores conozcan el proyecto.
También te invitamos a participar en la sección "el artículo quincenal" manda tus artículos (tema libre-menos poesía o cuento) a blogueratura@gmail.com
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Gracias por seguir publicando la palabra.    



12:44 p. m.

Genial. A propósito del memorable Quinn, sabes por casualidad o has pensado pq el libro se llama "La ciudad de cristal".    



2:30 p. m.

Sobre el tìtulo de Ciudad de Cristal puedo decir que me gusta mucho y aventurar algunas conjeturas, pero la verdad no estoy seguro. Obviamente alude a Nueva York, el espacio de la fragmentaciòn donde se mueven los personajes (y Peter Stillman padre tiene interesantes teorìas al respecto). El cristal alude, quizá, a la fragilidad de la ciudad y de sus habitantes, que no tienen una identidad segura sino que cambian siempre. Otra idea: el cristal, la transparencia, la relaciòn directa (que se ha perdido) entre los nombres y las cosas. Si tienes otras respuestas, serìa interesante conocerlas.    



12:07 a. m.

Pienso q para entender Nueva York en la novela debemos atenernos a la estructura simétrica de los cristales y sus propiedades, salvo mejor opinión. Me explico, siguiendo al narrador en un pasaje de la novela, la forma en q están dispuestas las calles de la ciudad le dan una forma cuadrada, por tanto simétrica, vemos incluso q los extraños recorridos de Stillman siguen algunas formas geométricas reconocibles. En cuanto a las propiedades vale mencionar la frialdad de los cristales, característica de NY, y más q la fragilidad podría ser la dureza de algunos cristales minerales, dureza q padece Quinn en la forma de la indiferencia cotidiana reinante. En cuanto a la referida simetría podemos decir tb q los caminos de Stillman repiten de forma exacta sus raras teorías. Y por ultimo, de las propiedades, podríamos añadir la de NY como reflejo de sus habitantes, como cuando Quinn, mendigo ya, se para ante un espejo y no se reconoce. Como ves, son ideas al aire, q lo único q prueban es la huella q deja en uno esa gran obra.    



12:49 p. m.

La ideal del cristal-espejo me parece muy interesante.    



2:23 p. m.

Hola, Luis. Tienes un blog muy interesante. Y la discusión parece atractiva desde ya. Lástima que no he leído este libro. Unas felicitaciones de cualquier manera por tu blog y un saludo desde México. DF.    



8:48 p. m.

”Brooklyn Follies”: Paul Auster vuelve a publicar novela primero en danés.

"Por tercera vez Paul Auster deja que primero se publique su nueva novela en versión al danés antes que la original. La amistad que une al autor neoyorquino con el editor Per Kofod ha llevado a que los críticos literarios en Copenhague sean los primeros que han podido disfrutar de “Brooklyn Follies”, medio año antes de que la original se publique en Estados Unidos.

Publica La Jornada/DPA en su edición del 14/6/2005

El crítico de Weekendavisen relató que leyó la novela de un tirón y tuvo "un continuo y creciente sentimiento de alegría, porque alguien continuamente me escribe nuevas cartas con buenas historias, en las que todo se refleja continuamente".

Politiken, por su parte, se alegró por "la deliciosa defensa literaria de la falsificación, el engaño y las mentiras que marcan una vida como grandes gestos humanos frente al vacío de la realidad".

La música de la casualidad

En tono inusitadamente claro, Paul Auster, de 58 años, narra la historia de un agente de seguros jubilado, Nathan Glass. Las primeras frases constituyen, no obstante, un típico comienzo del autor: "Buscaba un lugar tranquilo para morir. Alguien recomendó Brooklyn".

Pero Glass, fracasado como marido y padre, solo y con un diagnóstico de cáncer, no morirá, sino que al final de un viaje repleto de sucesos sorpresivos tiene nuevas ganas de vivir con la amistad que traba con falsificadores de imágenes y de libros, así como con mujeres seguras de sí mismas.

También en su duodécima novela, Paul Auster, quien vive en Brooklyn, entona "la música de la casualidad", tal como reza el título de una narración anterior suya.

El encuentro casual entre Nathan Glass con su sobrino, también fracasado, Tom Wood, se convertirá en el detonante de una búsqueda conjunta del nuevo ""Hotel Existencia".

A diferencia del tono optimista y amable que tiene esta novela, Auster, activo opositor de Bush, se muestra muy duro con la evolución política en Estados Unidos.

Al principio, su protagonista está medio muerto y es infeliz. Nadie en Brooklyn puede imaginarse que George W. Bush vaya a ganar las elecciones de 2000 frente a Al Gore. Al final de la novela, casi un año más tarde, Nathan Glass afirma: "Yo era feliz, queridos amigos, tan feliz como sólo una persona puede serlo".

Dos horas antes, el primer avión se había estrellado en la torre norte del World Trade Center."    



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